Hace un tiempo comencé a trabajar en el área de recursos humanos de una gran organización, por lo que tuve que pasar dos semanas en entrenamiento para que después ya pudiera entrar de lleno a mis actividades diarias, las cuales incluían entrevistar y reclutar a posibles nuevos miembros. Fue en esas semanas de capacitación en las que recibimos a dos personas que nos mostraron los mejores currículums que he visto en mi vida, los cuales estaban llenos de creatividad y para una empresa de publicidad eso fue un gran acierto. Al mencionar que fueron los mejores que he visto en mi vida no me refiero a la experiencia que tienen, sino a la forma en la que los presentaron.

Estábamos buscando un creativo adjunto, así que subimos la vacante a distintas bolsas de trabajo y comenzaron a llegar las postulaciones, así como correos electrónicos e incluso sobres por correo que contenían una o dos cuartillas de las habilidades y conocimientos del postulante. Pero fue por correo donde nos llegaron también los currículums que antes le mencioné. Estoy seguro que ustedes también les encantará y estarán motivados a mejorar la presentación de su experiencia y formación.

El primero de ellos era un Funko, sí, esos juguetes coleccionables que tienen la forma de distintos personajes de la televisión o el cine. El muñeco, el cual imagino lo hice con alguna de esas máquinas que funcionan para realizar corte de celosías o algo por estilo, tenía la forma del chico que quería el puesto y con el mismo estilo que los Funko, en la parte superior de la caja, la cual también era idéntica a la de estas figuras coleccionables, tenía escrito su nombre completo y abajo su licenciatura. En la parte inferior del frente estaba escrito el puesto para el que se postulaba y el nombre de nuestra empresa, en los costados añadí aspectos sobre sus estudios y la experiencia laboral que tenía. Ya en la parte trasera y de forma muy, pero muy breve, escribió sus habilidades y destacó sobre todo su creatividad, lo cual era innecesario después de ver la forma en la que presentó su CV.

Otra chica también decidió enviarnos su currículum a través del correo postal, pero ella decidió hacerlo como su fuera un cuento de Edgar Allan Poe, lleno de misterio y oscuridad. En la portada escribió el título de su obra, el cuál era su nombre seguido de la frase “… en busca del trabajo soñado”. Dentro nos contaba su experiencia laboral y académica, así como sus habilidades y destrezas con programas de computación, diseño y nos mencionaba algunas de sus pasiones, entre ellas…. Adivinaron, escribir. Todo lo redactó como un cuento, incluso se podía sentir el suspenso de su historia, lo cual nos dejó fascinados. Corrí con el director de publicidad a mostrárselos y sin pensarlo dos veces, decidió contratar a ambos, no quería perder a ninguno, mejor invertir un poco de dinero extra para tener a dos personas sumamente creativas. Ambos se quedaron y hoy están explotando su creatividad al máximo.

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