Hace unos días estuvimos en uno de los hoteles en Veracruz más populares donde pasamos los días patrios en celebración del día de la independencia. Estos días son muy divertidos cuando uno se encuentra con amistades y especialmente en un hotel con mucha afluencia ya que los colores patrios en combinación con las altas raciones de tequila crean en ese una combinación peculiar y especial que aumentan la diversión al triple. Sin embargo, este día de la independencia en aquel hotel seria una experiencia muy distinta que no sucede a diario a que la clase de persona que conocí está prácticamente extinta.

El festejo de la independencia se llevo acabo en el restaurante principal del hotel y se extendía hasta la alberca.+ Esa noche el hotel no estaba a su máxima capacidad aunque había un buen numero de personas lo que le hacia una ocasión mucho mas agradable ya que en lo personal dedo decir que nunca he estado cómodo cuando hay una gran conglomeración de personas. Debido a que el hotel no estaba lleno, todas las personas ahí presentes eran notables o al menos al principio antes de que el tequila empezara a fluir.

Al estar esperando mi charro negro en la mesa donde estaba sentado, se aproximó una familia visiblemente extranjera que venía desde abuelos hasta dos nietas bastante hermosas. En un principio no sabia de donde eran aunque tenia alguna idea de que fueran de algún país báltico ya que tienen un cierto molde en esos lugares. Al escucharles hablar pude ver que hablaban ruso aunque un tipo de ruso extraño lo que me hizo pensar y saber que eran de alguna ex república soviética más no de tierra rusa moderna, pronto habría de saber y mis dudas se resolverían.

Tras un par de tragos termine hablando con el abuelo quien se veía como una persona sumamente interesante ya que en esos países los que son ya de edad avanzado han vivido experiencias inimaginables para nosotros. Resulta ser que el viejo y su familia eran originarios de Minsk – capital de Bielorrusia- y el señor había tomado parte en  los combates de la segunda guerra mundial en la flota del báltico resguardando al puerto de San Petersburgo de los aviones y buques alemanes. Esto significaba que había vivido todo el cerco de Leningrado donde 400 mil rusos murieron de hambre en un par de meses.

Esto fue cuando la ciudad de Leningrado se quedo sin combustible ni gas y donde todos los accesos de alimentación fueron bloqueados por los fascistas. El señor me comento que los soldados compartían sus diminutas raciones con los niños quienes parecían pequeños ansíanos y momias caminantes. Me dijo es señor, que los ciudadanos de Leningrado vivían de una dieta de sopa de cinturón de piel o de zapato viejo; de perros y gatos e inclusive de la madera de los arboles que la comían como carne seca.

Fue una historia impresionante que marco mi noche y me hizo recapacitar sobre mi realidad fácil.

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